CONGRESO INTERNACIONAL EN ORDIZIA
«En la expedición de Urdaneta a las Molucas, los marineros vascos eran los más peleones»
El filólogo madrileño Fernando Gil habló del entorno vasco del ordiziarra En la jornada también intervinieron Hidalgo Nuchera y De Miguel Bosch
ENRIQUE MINGO | SAN SEBASTIÁN.
DV. «Los vascos eran sin duda los más peleones, los que más reclamaban sus derechos. Por eso los vascos que acompañaron a Urdaneta a las Molucas hicieron más testamentos que los expedicionarios de otras regiones españolas». Así argumentaba ayer el madrileño Juan Gil -catedrático en Filología Latina-, que ofreció la ponencia Andrés de Urdaneta en su entorno vasco en el simposium que se celebra en Ordizia sobre su insigne hijo natal, la gran cantidad de documentación testamental dejada por los navegantes vascos en su periplo a las islas asiáticas entre 1526 y 1535.
El análisis de estos testamentos han dejado una visión de lo que fue la vida y las relaciones de este grupo heterogéneo de hombres que salió de Bilbao bajo las órdenes de Elcano hacia las Molucas, que formaron familias con indígenas, que tuvieron hijos -el propio Urdaneta volvió con un hijo legítimo- y que, de alguna manera, «mantuvieron relaciones entre ellos y con los indígenas de una gran humanidad», aseguraba el filólogo madrileño.
«Urdaneta consiguió un gran prestigio dentro del grupo de expedicionarios», afirma Gil, «ya que gran parte de los expedicionarios vascos fallecidos le dejan pertenencias en sus testamentos, entre ellos el propio Elcano. En muchos de estos testamentos puede apreciarse que se le considera un hombre bueno, preocupado por sus correligionarios».
Gil se muestra convencido de que, a pesar de esta heterogeneidad, «el grupo no mostraba rivalidades regionales». De hecho, cuando muere el capitán Carquizano en plena expedición, un sobrino del fallecido iba a ocupar el cargo contando con el apoyo de la gran mayoría de vascos pero al final el puesto lo ocupó el toledano Fernando de la Torre. «Urdaneta deja escrito que 'hombres de bien' han propuesto al toledano para el cargo y todo el mundo lo aceptó sin mayor problema».
Con una sonrisa, el filólogo comenta que «probablemente, en aquellos tiempo hubiese en el grupo mayor unidad de la que se daría hoy». Gil cree que «había lógicamente un gran apego al lugar de nacimiento, sobre todo a la familia, de hecho -dice Gil-, cuando Urdaneta regresa, lo primero que hace es ir a Ordizia. Pero eso no entrañaba conflictos en el grupo. Entre los vascos hablarían euskera pero el castellano se utilizaba para entenderse todo el grupo. Eso no provocaba tensiones», comenta Gil.
Los documentos indican que, a pesar de su juventud, «Urdaneta era una persona muy inteligente que tuvo una buena educación. Su caligrafía era bonita, pequeña y compacta», asegura Gil
Otras ponencias
El profesor de Historia de América Patricio Hidalgo Nuchera fue el primero, a las 10 horas, en abrir la jornada con la ponencia La figura de Andrés de Urdaneta en la historiografía indiana, conventual, documental y moderna, en la que realizó un repaso historiográfico del navegante basado en escritos de cronistas de Indias y conventuales. Por la tarde, el biógrafo de Urdaneta José Ramón de Miguel Bosch disertó acerca de Las dificultadas del tornaviaje.
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